CAPÍTULO 46 – Entre planos y silencios
La mañana amaneció tibia, Gabriel ya se había marchado al trabajo, dejándole un beso distraído en la frente y el eco de su perfume en la habitación. Ella permaneció un momento sentada en la cama, mirando el espacio vacío a su lado.
Sabía que ese día no sería como cualquier otro.
Después de días de mensajes y demoras, finalmente había llegado el momento en que Alex iría a su casa para conocer el espacio que quería modificar. Lo había invitado con la excusa