CAPÍTULO 228 — Los fantasmas del cimiento
Gonzalo estaba de pie frente a una mesa de juntas vacía, salvo por la presencia de sus dos abogados principales, el licenciado Vargas y el doctor Méndez. Ambos hombres revisaban documentos con expresiones sombrías, conscientes de que la batalla legal contra Fuentes Global se estaba convirtiendo en una masacre para su cliente.
— Señor Larrea, tenemos que ser realistas —dijo Vargas, quitándose las gafas y frotándose el puente de la nariz—. Las pruebas que presentó el equipo de Fuentes son contundentes. Tienen los registros de nómina, tienen auditorías de calidad certificadas por organismos internacionales y, lo que es peor, tienen a Ángel Mendoza cantando como un canario.
Gonzalo se sirvió un whisky, ignorando que eran las diez de la mañana.
— Mendoza es un cobarde. Siempre lo fue.
— Puede ser un cobarde, pero es un cobarde con pruebas —intervino Méndez—. Entregó correos, grabaciones… todo. Nos vincula directamente con el financiamiento de los f