CAPÍTULO 224 — La primera cita (otra vez)
Fátima, sentada en el borde de la cama con Victoria en brazos, observaba el espectáculo con una paciencia infinita. La bebé, ajena al drama de su madre, jugaba con el collar de cuentas de su tía postiza, gorjeando felizmente.
Isabella salió del baño ajustándose un pendiente de perla. Llevaba un vestido cruzado de color azul noche, sencillo pero devastadoramente elegante, que marcaba su figura recuperada post-parto.
— ¿Segura que puedes quedarte con la n