CAPÍTULO 219 — Compromisos lejanos y celos cercanos
El ritmo de vida de Isabella había encontrado una nueva normalidad, una rutina construida sobre los cimientos de la maternidad y el trabajo. Los meses habían pasado como hojas arrastradas por el viento, llevándose consigo la fragilidad de los primeros días post-parto y trayendo una estabilidad bienvenida.
Victoria ya no era la bebé prematura que cabía en una mano; ahora era una niña robusta de seis meses, con mejillas sonrosadas y una curiosid