CAPÍTULO 181 — El diamante en bruto
El estudio de grabación brillaba bajo cientos de focos. El público, invitado especialmente para la ocasión, llenaba las gradas con aplausos ensayados y murmullos de expectación. La música de la intro sonó atronadora, y las cámaras comenzaron a rodar.
Isabella estaba sentada en el panel de jurados, luciendo majestuosa en su vestido color chocolate y oro. Habían logrado ocultar su embarazo por completo; las capas de gasa caían suavemente sobre su vientre, y desde los ángulos de cámara, solo se veía una mujer elegante y poderosa.
Bárbara salió al escenario con el vestido verde esmeralda que Isabella había aprobado. Estaba radiante, hay que admitirlo. Dominaba el escenario, moviéndose con la seguridad de quien se sabe dueña del show.
— ¡Buenas noches a todos! —gritó Bárbara al micrófono—. Bienvenidos a la gran final de El Hilo del Destino. Esta noche, los sueños se tejen con oro… y quizás, con un poco de amor.
Lanzó una mirada a la cámara y luego, sutil