CAPÍTULO 16 — El eco del mar
Isabella observaba por la ventana del automóvil mientras se acercaban al Hotel Mar Bella, recién inaugurado. La fachada blanca y moderna se alzaba imponente frente al mar, rodeada de jardines tropicales y terrazas con piscinas infinitas.
Gabriel conducía sonriente, con ese aire relajado que tanto le gustaba a ella. Le tomó la mano con ternura, entrelazando sus dedos.
— Amor mío —dijo Isabella con una sonrisa suave—, cuánto necesitábamos esto… Unos días solo para nos