CAPÍTULO 14 – Solo tu y yo
La cena transcurría tranquila, envuelta en esa atmósfera tibia que siempre reinaba en casa cuando ambos lograban coincidir después de un día largo. Isabella había preparado una mesa sencilla, con velas pequeñas y vino tinto. Gabriel, sentado frente a ella, la observaba con esa mezcla de admiración y ternura que le era tan propia.
El tiempo parecía haberse detenido. No había ruidos, ni llamadas, ni compromisos pendientes. Solo el tintinear de los cubiertos y el aroma d