La angustia volvió con más fuerza que antes.
Sabían que Camila seguía delicada, pero todos esperaban escuchar, por fin, una noticia que les devolviera un poco de tranquilidad.
—Díganos, señorita... ¿cómo está Camila? —preguntó la señora Marine con evidente preocupación.
La enfermera les dedicó una sonrisa profesional.
—Como les comenté, la paciente se encuentra estable. Sin embargo, las próximas cuarenta y ocho horas serán decisivas. Lo que más nos preocupa en este momento es el embarazo; el be