La biblioteca de la mansión se mantenía silenciosa, con la luz de la tarde filtrándose a través de las ventanas altas. El aire estaba cargado de la tensión que se había acumulado en los días anteriores. Edward llegó con paso firme, su rostro impasible, pero con una ligera sonrisa en los labios que delataba su confianza. Había estado esperando este momento, y su actitud lo mostraba claramente. Sabía que tenía la ventaja, y quería asegurarse de que William lo sintiera en cada palabra, en cada ges