Amelia lucía exquisita. Cada uno de los detalles de su vestido, el brillo en su cabello, el modo en que se movía por la sala, hacían que Marcus sintiera que el aire se volvía espeso a su alrededor. Era como si todo en el mundo se hubiera detenido, dejándole solo el peso de la presencia de ella. Había algo en sus ojos, en la manera en que le miraba, que lo desconcertaba, pero también lo atraía poderosamente. De alguna manera, parecía que toda la atmósfera a su alrededor palpitaba con una tensi