capitulo 27
La mansión de los Pembroke resplandecía aquella noche como no lo había hecho en años. Candelabros de cristal colgaban con majestuosidad, lanzando destellos dorados sobre la larga mesa decorada con orquídeas blancas y vajilla traída desde Francia. Las criadas se deslizaban por el comedor con precisión casi coreográfica, sirviendo vino y retirando platos como si cada movimiento estuviera ensayado. Lady Tolliver, sentada a la cabecera opuesta a su yerno, sonreía con ese aire triunfante que Isabel c