Capítulo 8

No podía reaccionar, era como si mi cuerpo estuviera bajo un hechizo .

Parecía haber quedado presa de su cercanía, de su voz… y todo lo que había dejado suspendido en el aire.

Respiré hondo , una y otra vez, hasta que el silencio dejó de pesar tanto y puede recuperar mi aliento.

Me deje caer, recosté mi cuerpo contra la puerta cerrada aún respirando el olor de su perfume.

—Idiota… —murmuré, sin saber si lo decía por él… o por mí.

Me obligué a moverme.

A reaccionar.

A volver a ser yo.
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