Cuanto más investigaba, más caía en la realidad. Él nunca me amó como decía hacerlo.
Y yo muy estúpida llorando por él y suplicando.
Qué patética debía verme.
El celular sonó en mi mano.
Era Magie.
No estaba segura de responder, tenía demasiadas preguntas y pocas respuestas.
¿Ella también sabría algo?
A esta altura ya desconfiaba de todos.
No.
Magie no era así.
Ahora recordaba que ella me advirtió y yo no la quise escuchar.
Luego de eso no volvió a insistir.
Lástima que