La cena transcurrió entre comentarios incómodos, miradas cruzadas y silencios demasiado largos.
Magie, por supuesto, parecía disfrutar cada segundo.
—Debo admitir algo —dijo apoyando el tenedor sobre el plato—. Cuando Helena me dijo que iba a casarse con un mafioso, esperaba… no sé, alguien más viejo.
Casi escupo el agua.
—¡Magie!
Luca levantó una ceja, divertido.
—¿Eso es un cumplido?
—Definitivamente sí— respondió ignorandome.
—No la animes —gruñí.
Magie ignoró mi comentario.
—Solo digo que