Llegamos a la universidad luego de una hora de viaje en auto. Pedro me esperaría afuera, como “el señor” lo había ordenado, al igual que el guardaespaldas de la camioneta de atrás. Uno de ellos estaría cerca de mí y ya no pelearía con eso, siempre y cuando mantuviera distancia. —Oye, ¿quién es ese guapetón? —mi amiga se acercó preguntando por él. —Mejor ni preguntes —respondí, girando los ojos. —Pero deberías presentármelo. Ella siempre tan libertina. Margaret, o Magie como le digo, es mi amiga desde que tengo memoria. Cada chica debería tener una Magie en su vida. Ella es todo lo que yo no. No tiene miedo de decir las cosas por su nombre y hacerse notar en todos lados. Yo, por el contrario, prefiero pasar desapercibida la mayor parte del tiempo. Ella no ha tenido muchos novios, pero sí varios amantes. Dice que es mejor así, para poder catar y elegir al definitivo. Yo, en cambio, solo he tenido un novio y, después de seis años, aún sigo siendo virgen. Laureano lo ha intentado va
Leer más