Pase la noche llorando sin poder dormir y aún así no había logrado encontrar la manera de hablar con Laureano, no sabía cómo enfrentarme a él, no en éste momento.El celular se encendió varias veces, era él. No lo respondí, trataba de ganar tiempo pensando en la mejor forma de decirle todo, pero no la encontraba.Recordaba sus manos acariciando mi rostro, sus labios en los míos y el calor de su cuerpo en cada abrazo. El deseo de llegar a nuestra primer noche juntos. Todo eso se esfumaba lentamente ahora, se colaba entre mis dedos como arena.Junté solo algunas cosas, las importantes en mi mochila, debía seguir yendo a la universidad, esté es mi último año y no lo iba a abandonar, eso era algo que no estaba en discusión. Puse algo de ropa en una maleta lo suficiente para pasar un par de días, estaba decidida a regresar a casa y a mi vida, a como diera lugar, yo no era propiedad de nadie ni tampoco el capricho de un millonario arrogante. El timbre de la puerta principal sonó y
Leer más