La cabaña de lujo, situada en el límite del bosque nevado, era un refugio de madera de cedro y cristal. A unos cinco kilómetros al este, los machos de la manada celebraban su propia versión de una fiesta, lo cual, según los informes de seguridad, implicaba que Bjorn estaba intentando derribar árboles a cabezazos mientras Eirik bebía whisky de quinientos euros mirando al horizonte con melancolía asesina.
Pero en la cabaña de las chicas, la atmósfera era un campo de batalla cultural.
Astrid, la g