Mientras la paz regresaba a la habitación del Príncipe con un suspiro de alivio, en las calles oscuras de Helsinki, la verdadera pesadilla acababa de empezar.
El apagón masivo provocado por la sobrecarga de Eirik había desactivado temporalmente no solo las luces de la capital, sino también los escáneres biométricos de seguridad de última generación que Thorsten había instalado en los perímetros de la ciudad. El sistema se reiniciaba lentamente, parpadeando en rojo, pero fue demasiado lento. Dur