La mansión Voss lucía aún más imponente esa noche. Las farolas antiguas iluminaban el camino privado, dibujando sombras alargadas sobre los jardines perfectamente cuidados. Desde el vestíbulo, el sonido de copas tintineando y conversaciones formales se mezclaba con una música suave de cuerdas que parecía flotar desde algún lugar invisible. Otra velada; otra gente diferente a la anterior.
Allyson llegó puntual. Vestía un vestido negro sin adornos, elegante pero discreto, y un abrigo gris oscuro