El salón privado de la mansión Voos estaba iluminado por lámparas cálidas, lejos del frío mármol de la casa principal. Ethan había invitado a Allyson con la excusa de hablar de la Fundación, pero ninguno de los dos podía engañarse: el aire estaba cargado de algo más.
Allyson bebía despacio de su copa, estudiando cada palabra de Ethan, cada gesto. Quería verlo como un sospechoso más, pero no podía ignorar el magnetismo que emanaba de él. Sus ojos verdes parecían leerla, y había una seguridad en