La cuarta o quinta vez que Allyson vio a Ethan Voos ya no fue casualidad. La primera había sido en la cafetería del centro de Grayhaven, una charla improvisada sobre el clima que terminó con él pagando el café de ambos y una sonrisa que se le quedó grabada más de lo que quisiera admitir. La segunda y tercera, en la mansión Voos, bajo el pretexto de una velada con miembros de la fundación Barrymore, donde los brindis y las conversaciones filantrópicas se mezclaban con la sensación de que todo es