La lluvia había amainado en Grayhaven, dejando las calles húmedas y desiertas. El sheriff Thomas Keating conducía lentamente su patrulla, con los limpiaparabrisas aún moviéndose en un vaivén cansado. No dejaba de darle vueltas al supuesto tiroteo de la noche anterior. No había pruebas, no había testigos formales… pero había demasiadas llamadas coincidiendo en tiempo y lugar. Algo no cuadraba.
Detuvo el vehículo frente a la gasolinera de la ruta principal, donde un par de extraños parecían llena