Darina recibió el mensaje de Anahí:
“Todo está bien.”
Suspiró. Ese mensaje breve fue como un bálsamo invisible que calmó su pecho.
Había estado al borde de un ataque de nervios desde hace horas, temiendo que algo malo pasara con Anahí y Freddy, pero esas pocas palabras la sostuvieron por dentro.
Estaba en la mesa con los niños. Comían arroz con pollo, y aunque la comida era sencilla, los pequeños reían entre bocados, peleando por el trozo más grande de pechuga.
Entonces, sonó la puerta.
El sonid