Bruno se alejó a regañadientes, lanzándole una última mirada de frustración a Alfonso.
Anahí se puso de pie de inmediato, su corazón palpitando con fuerza mientras se enfrentaba a quien menos esperaba ver en ese lugar. Sus ojos se abrieron con sorpresa, como si hubiese visto un fantasma.
—¡Tú! —exclamó, su voz temblando de rabia e incredulidad—. Alfonso Morgan, ¿qué demonios estás haciendo aquí?
El hombre la miró fijamente, con una intensidad brutal que casi la hizo retroceder.
Era una mirada de