Un mes después.
Rossyn temblaba. El pequeño artefacto en su mano se volvía cada vez más pesado, como si concentrara en su interior todas sus ilusiones, sus miedos y la esperanza latente que la había sostenido durante semanas. El baño estaba en silencio, pero en su mente resonaban gritos, ruegos y promesas. “Que sea positivo… por favor”, pensaba una y otra vez, con los ojos cerrados, abrazando esa pequeña posibilidad de felicidad con la fuerza de quien ya ha perdido demasiado.
Cuando abrió los oj