Félix la condujo lentamente hasta la habitación, cada paso cargado de deseo y tensión.
Su corazón latía con fuerza, un tambor que parecía resonar en todo su cuerpo, haciéndole sentir viva y al mismo tiempo vulnerable.
Las paredes parecían encogerse a su alrededor, concentrando cada mirada, cada suspiro, cada movimiento en ellos dos. La miró con intensidad, y en ese instante, los segundos parecían eternos.
Cayeron juntos sobre la cama, el roce de su piel provocando chispas que incendiaban su pech