Cuando Sienna despertó a la mañana siguiente, la luz del sol se filtraba suavemente entre las cortinas, dibujando delicados rayos sobre la habitación.
Se incorporó lentamente, todavía adormilada, y escuchó los sonidos de la cocina.
Alexis estaba allí, entre el aroma cálido del café recién hecho y el chisporroteo de la sartén. Había algo en la manera en que movía las manos mientras cocinaba, un cuidado silencioso que la hizo sonreír. Se levantó, se acercó a la mesa y se sentó frente a él, sintien