Sienna lo miró como si le hubiera arrancado el alma. Luego, giró hacia su hermana. Tessa sonreía con satisfacción, saboreando cada segundo de humillación.
Y en ese instante, Sienna supo que no lo hacía por Alexis, ni por ella misma. Lo hacía por Melody.
Se arrodilló.
Tessa bajó la mirada, fingiendo modestia, pero no podía ocultar la sonrisa de victoria.
Alexis la observó con una punzada en el pecho.
Se dio media vuelta, incapaz de mirarla más. Se marchó, arrastrando su sombra.
—Al fin, hermanita