Alexis estaba sentado en las afueras de la ciudad, en un café discreto, de esos que parecen invisibles para los transeúntes.
Frente a él, el investigador privado revisaba una carpeta llena de documentos.
El silencio era espeso, como si cada hoja escondiera una verdad que podría destruirlo todo. El corazón de Alexis golpeaba en su pecho con fuerza, presintiendo que lo que estaba a punto de escuchar cambiaría su vida para siempre.
El hombre alzó la mirada, seria, firme, con esa expresión de alguie