Se abrazaron con fuerza, como si en aquel instante pudieran sostener todo lo que la vida les había arrebatado.
Aunque Orla estaba muy feliz por la noticia que compartían, en el fondo no podía ignorar el vacío que la consumía: ella había perdido a su bebé, y ese dolor era una herida que no dejaba de sangrar en su interior.
Sienna, consciente de la carga que Orla llevaba, había decidido contarle la noticia a Alexis en privado.
Quería hacerlo a solas, sin presiones ni ojos ajenos.
Mientras tanto, O