Quince años después…
La iglesia estaba repleta.
Cada banca estaba ocupada por familiares, amigos y personas que habían esperado aquel día con ansias.
Las decoraciones eran exquisitas: velas altas iluminaban el pasillo central, flores blancas adornaban cada rincón, y el aire olía a jazmín fresco.
Todo era perfecto, como si aquel lugar se hubiera vestido de gala para celebrar un destino escrito desde la niñez.
Melody descendió del automóvil, y por un instante el mundo pareció detenerse.
Su vestido