Tres años habían pasado desde aquel capítulo de su vida que Nelly intentaba olvidar, pero que seguía viva en su memoria como un susurro persistente.
La joven ahora trabajaba como recepcionista, con un empleo estable que le daba cierta tranquilidad, aunque el peso de su pasado nunca desaparecía por completo.
La vida se había vuelto predecible, organizada, casi cómoda, y Nelly había vuelto a la ciudad que la vio crecer.
A menudo pensaba en sus tíos, en buscarlos, en tender puentes que nunca se hab