Tres días después.
Sienna intentó varias veces conseguir el alta, pero los doctores no accedían, le dijeron que estuvo a punto de quedar imposibilitada para tener hijos, y que incluso un segundo embarazo sería muy difícil.
Pero a Sienna, ya nada le importaba, solo una cosa, Melody, temía el no volver a verla.
En ese instante, Tessa entró. Llevaba una sonrisa cruel en los labios, como si todo esto hubiese sido parte de un plan largamente esperado.
—Te lo dije, hermanita… —susurró con veneno—. Nun