Nelly sintió ese beso, una explosión de pasión que la dejó sin aliento.
Era como si el mundo se detuviera por un instante, y todo lo que importaba era Ethan y la conexión intensa que compartían en ese momento.
Sin embargo, a pesar de la calidez que brotaba de su pecho, una parte de ella sabía que debía poner un alto. Con un gesto suave, lo detuvo y se miraron a los ojos, buscando respuestas en la profundidad de sus miradas.
—Ethan, estás loco —dijo ella, su voz, un susurro cargado de confusión y