Noah se fue de casa de Areliz a paso rápido y decidido, paso lleno de determinación en que ya había hecho suficiente daño, en que no tenía que obligarla a seguir viendo su traicionero e incompetente rostro.
Le fallo.
Como esposo, como padre, como hombre… le falló a su familia y de la peor forma posible…
Las palabras de Areliz todavía se clavaban en su corazón como feroces puñales:
“—No estuviste ahí en los momentos más difíciles… —siguió ella con la voz rota—. Cuando era un recién nacido,