17. El despertar de Alice
El sol jamás toca esta tierra.
Ni un solo rayo logra atravesar las nubes eternamente grises que se aferran al cielo. No hay canto de aves, ni perfume de flores, ni vida que se atreva a germinar. Solo ramas secas como garras, tierra agrietada, y un silencio que pesa como siglos.
En medio de esta desolación se alza el Santuario de las Brujas, una estructura de piedra ennegrecida, tallada con símbolos antiguos que se retuercen como si tuvieran voluntad propia. Desde lejos parece abandonada, pero