Capítulo 16: Forzando el destino.
Esa mañana , Leonor se quedó quieta junto al mesón de la cocina. El zumbido de la nevera se sentía demasiado fuerte en esa casa tan grande y tan sola a mitad de la mañana. Miró de reojo hacia el pasillo; no venía nadie. Le temblaban un poco las manos, pero no iba a dar marcha atrás. Estaba cansada de esperar. Si quería quedarse con los bebés para retener a William, si de verdad quería ver a Helena marcharse derrotada y humillada, tenía que forzar el destino. Debía adelantar el parto cuanto ante