Capítulo 18: El miedo de perderte.
Las horas pasaron con una lentitud desesperante. Esos minutos que parecen estirarse hasta convertirse en siglos. William no quitaba el ojo del reloj de la sala de espera. El avance del segundero era el único sonido que competía con la rigidez de sus propios pensamientos. Estaba sentado, inmóvil, pero el temblor constante de su pierna derecha delataba la ansiedad que intentaba ocultar.
A su lado, Leonor arrugaba un pañuelo de seda entre los dedos, soltando suspiros tensos de vez en cuando. Ese r