«MÍA»
—¡¿En serio, amiga?! —grita Cesia, completamente emocionada, dando un brinco que casi la hace tirar las lámparas de la habitación—. ¡Qué maldita emoción! ¡No puedo creerlo!
—¡Shhhh! ¡Cállate de una vez, Cesia! —me río por lo bajo, conteniendo los nervios, y le hago señas desesperadas con las manos—. Baja la voz por lo que más quieras. Recuerda perfectamente que estamos en la casa de mis padres y las paredes aquí parecen de papel. —Aunque se lo advierta mil veces con la mirada, sé de sobra