Bella inhaló un aliento lento y tembloroso, con el cuerpo tenso por la anticipación mientras esperaba a que él la penetrara. La presión roma en su entrada crecía poco a poco... él se tomaba su tiempo, dejándola sentir cada roce provocador de su polla.
Un golpe fuerte y repentino en la puerta destrozó el momento.
Lucian soltó un aliento bajo e irritado por la nariz, pero no se apartó. Sus manos permanecieron firmes sobre las caderas de Bella.
-Ya se irán -murmuró con voz ronca, empujando hacia a