Capítulo 23.
Levanté una mano para pedir un minuto.
Miré a Elian y a Morgana. Ambos parecían gozar de la confianza del rey, así que no perdí tiempo en pedirles que nos dejaran a solas para la conversación que necesitábamos tener.
—Rey Kryos…
—Kryos.
Lo miré sin entender. Él suspiró, como si ya estuviera cansado de mí antes incluso de empezar.
—Solo usa mi nombre de ahora en adelante. Si vamos a hacer que nuestro emparejamiento sea creíble, debes tratarme como a alguien cercano, no como a tu rey.
—Usted no es...
Bueno, mierda. Quizá ahora lo sea...
Me estaba desviando.
Negué con la cabeza.
—Rey Kryos —dije con firmeza—. Me parece incorrecto que usted haga planes que nos involucren a ambos y yo solo sea una participante… activa.
Por no decir involuntaria, pensé.
Quisiera o no, el rey frente a mí me había salvado la vida. Eso no lo olvidaba. Pero no estaba dispuesta a seguirlo ciegamente sin preguntar, como si mi existencia fuera solo una ficha más en su tablero. Si él quería que yo interpretara el