20. Pensé que eras mi amigo.
★Adrien★
Abrí los ojos y el dolor llegó en dos oleadas.
La primera, física: un latido sordo en la nuca, recuerdo exacto del golpe de Cassian. La segunda, más profunda, casi intangible. El vínculo. Marianne estaba viva, eso lo sabía con una certeza que no necesitaba pruebas, pero algo se había torcido. El hilo entre nosotros estaba estirado, tenso, como si alguien hubiera intentado cortarlo y no hubiera conseguido más que dañarlo.
Me incorporé con lentitud controlada. No permití que el dolor se