53. El precio del equilibrio.
★★★
Serah apareció detrás de Eleonor como una sombra que cobra vida en la noche.
No hubo advertencia. No hubo palabras. Solo un movimiento fluido, casi danzante, y un empujón seco y preciso que envió a Eleonor rodando por las gradas de piedra.
Su cuerpo chocó contra los escalones con un golpe sordo, y cayó de rodillas en la arena, con las manos arañando el suelo como si pudiera aferrarse a algo que ya no existía. El polvo se alzó en una nube dorada bajo la luz mortecina del coliseo.
El coliseo