57. El último lazo.
★Robert★
La cabaña era demasiado pequeña.
Demasiado estrecha. Demasiado llena de silencio y culpa. Sienna estaba sentada en el sillón, con la cabeza gacha y el cabello plateado cubriéndole el rostro. Yo no podía quedarme quieto. Mis pasos recorrían la estancia de un lado a otro, como un animal enjaulado, y cada vez que pasaba cerca de ella, sentía su olor, su miedo, su presencia.
Y lo peor era que...
El vínculo con Marianne ya no dolía.
No entendía qué pasaba. Era como si algo se hubiera roto d