Tara todavía temblaba cuando colgó el teléfono.
La llamada con Harvey no había terminado como esperaba.
Él no gritó.
No discutió.
No negó nada.
Solo rió.
Una risa tranquila, segura… como alguien que ya había ganado.
Un rato más tarde el teléfono sonó.
—Si quieres hablar como adultos —había dicho él con voz suave— ven más tarde a mi apartamento. Podemos llegar a un… acuerdo beneficioso para ambos.
Tara supo inmediatamente lo que significaba.
Y aun así aceptó.
Porque The Oak Room no era solo un n