Mateo no había levantado la voz, y eso le dolió a Tara. No había enojo en su expresión, solo cansancio.
Un cansancio que ella no había notado antes.
Él apoyó ambas manos sobre la encimera, evitando mirarla por unos segundos.
—Siempre intento hacer lo correcto contigo —añadió con calma—. Pero parece que cualquier decisión que tomo termina haciéndote daño o molestandote de alguna manera.
Tara tragó saliva.
Porque sabía que no era cierto… pero también sabía que así se sentía él.
—No quiero que pie