90.
AURORA
Estaba nerviosa; eso podía verse en mis manos temblando mientras terminaba de arreglar el hermoso vestido negro que se pega a mi cuerpo.
Es suave, elegante, con piedras de cristal adornando el escote y parte de la falda que roza el suelo.
Me miro al espejo con una sonrisa, sintiendo mi corazón golpear fuerte en mi pecho de emoción.
—Señorita, el Alfa me envió a buscarla.
La doncella entra manteniendo la cabeza baja, mirando de reojo cómo me veo, y no me incomoda.
—Bien, gracias por avisa