136.
AURORA
—Kayne…
Sam se lanzó a los brazos de Kayne, llorando, temblando, ahogando todo su dolor en su pecho. Yo me quedé ahí parada a su lado, sintiendo las miradas de mis padres encima.
—¿Cómo sigue?
—Mal, muy mal, no reacciona, no hay cambios, su lobo no lo cura, lo estoy perdiendo.
Kayne la sostiene mientras la ayuda a sentarse dándole palabras de consuelo. Yo, por otro lado, por fin me digno a ver a mis padres.
Mamá tiene una sonrisa suave en sus labios y mi padre… él aparta la mirada