91.
AURORA
La casa estaba adornada con pétalos de rosas por todo el suelo y velas iluminando el camino; es hermoso, realmente hermoso, aunque no pudiera disfrutarlo como debería.
Kayne me tenía atrapada entre sus brazos, con sus labios danzando por mi cuello y boca, sin darme tiempo a admirar nada.
Sus manos aprietan con fuerza mis nalgas mientras mis propias caderas se mueven disfrutando del roce sobre la tela.
Estaba ardiendo sin tocar las llamas, consumida por el deseo ardiente de su boca y