135.
AURORA
—Salgan.
—Aurora, si no fueran por las cadenas, te habría matado.
—Está bien, por favor salgan.
No había temblor en mis palabras, no había miedo reflejado en mis ojos. Solo la determinación de traer de vuelva a la bestia que gruñe de forma depredadora, a las dos personas que se mueven a mi espalda para salir.
Ahora sí tenía toda su atención, una claramente curiosa mientras evalúa lo que soy.
Se acerca con cautela, hasta donde las cadenas se lo permiten. Sus ojos rubíes me rec