83.
AURORA
Regresé a la casita de Lessan, corriendo rápido hacia la ventana, esperando con toda la paciencia del mundo a que el entrenador se fuera a dormir.
Pronto escucharía sus rugidos y ojalá que pierda más que un pedazo de carne.
—¿Debo tomar tu mirada hacia mí, entrenador, como algo serio, Aurora?
Los pelitos de mi cuerpo se me erizaron por completo ante aquella voz que conocía demasiado bien.
—O quizás ya tienes un mejor reemplazo para mí. Tal vez muchos.
Me giré, enfrentándome a sus o